lunes, 25 de junio de 2012

Don't you remember.


Lo increíble es cierto.

No sé donde estarás ahora, ni siquiera sé dónde estoy yo. Me siento perdida, no me conozco, no sé quién soy y todo porque no te tengo aquí. Presiento que no volverás, pero sé que siempre estarás ahí cuando te necesite. Todo ha cambiado demasiado rápido y no puedo soportarlo, aún no me creo nada de lo que está sucediendo; aún no quiero aceptar que construirás tu futuro sin mí. Parece increíble como, de repente, la vida puede acabar con miles de recuerdos en tan sólo unos minutos. Sé que nada volverá a ser lo mismo, ya que la distancia hará que nuestra amistad disminuya; que nuestras conversaciones de días enteros se conviertan en conversaciones de cinco minutos. Serán los malditos kilómetros los que se adueñarán de lo que pasamos juntos, de las sonrisas que expresamos juntos, de las lágrimas que sólo tú me supiste secar. No, no puedo creérmelo, pero es la  realidad. Te has ido de mi vida y no sé si volverás, increíble.

Aún recuerdo el día en el que apareciste en mi vida, jamás lo olvidaré. Fue todo tan perfecto, tan bonito. Tú dijiste tu nombre, entonces yo sonreí; en ese momento sentí algo especial, sentí que mis labios pronunciaban tu nombre con una voz débil y con mucho cariño; un cariño especial, el típico cariño que no sé de dónde ha salido, ya que ni siquiera te conocía. Sólo sabía tu nombre y ya sabía que significarías mucho para mí. Increíble.

Con el paso del tiempo te fuiste convirtiendo en mi vida, en la persona que confiaba sin sentir miedo, en la única persona a la que yo le sonreía en todo momento, incluso cuando no encontraba motivos para sonreír. Te convertiste en la persona con la que hablaba todos los días; siempre buscaba una excusa para hablar contigo, porque me encantaba oír tu voz; parecía de colores; era una voz preciosa y cada palabra que me dedicabas, cada palabra que salía de tu boca, era increíble.

A medida que los días pasaban, me daba cuenta de que todo se me iba de las manos. Sabía que tenía que detenerme, pero quería seguir avanzando. No me cansaba de quererte; mi aprecio por ti aumentaba cada vez más y no quise frenar, aunque sabía que todo iba a acabar. Sabía que tenerte iba a ser pasajero, pero aún así quise quererte. Increíble.

El tiempo se acababa y yo todavía te esperaba. En realidad, no te esperaba a ti; esperaba algo más de ti, pero me di cuenta de que todo lo que me dabas era todo lo que me podías ofrecer, aunque sé que siempre quisiste darme más, pero tu mente decía que no, mientras tu corazón te decía que sí y te hacías un lío, hasta que quisiste hacerle caso a tu mente, ya que si le hacías caso a tu corazón provocarías un problema. Sabíamos que solamente éramos dos opuestos, pero soñábamos una misma historia; una historia que vivíamos juntos, con un mismo destino. Increíble.

Ahora todo se ha convertido en un recuerdo. Mis ojos están desesperados y se mueven hacia ninguna dirección; van buscando tu mirada, ya que sin ella no pueden ver el sol. Aún te sigo buscando, aún no me creo que te has ido de mi lado. Te necesito aquí, aquí conmigo. Sin ti todo anda mal. Todo es muy distinto sin ti; si tú no estás no sale el sol. Sí, esto es increíble, pero cierto.






lunes, 18 de junio de 2012

Le prendí fuego a la lluvia.

Y de repente, la lluvia va cayendo cada día más fuerte sobre el mundo, el sol desaparece a la misma vez que las nubes se van oscureciendo con el paso del tiempo. Intento esquivar las gotas de lluvia, pero no paran de caer y su fuerza va aumentando, mientras que la mía disminuye, entonces es ahí cuando me alcanzan, patinan sobre mi cara, luego se van deslizando por todo mi cuerpo. Estoy empapada, siento frió y no tengo a nadie a mi lado para que me abrace; estoy sola a mitad de la nada, peleando contra el viento, jugando con la lluvia, contando las estrellas y esperando de ellas una señal de luz, de que todo se resuelva y, por fin, se haga de día; espero de las estrellas un motivo para no perder la esperanza de que salga el sol en mi vida.

Las horas pasan, pero no amanece, tampoco escampa. Mi cuerpo tiembla de frío, pero mis dientes tiemblan de miedo; miedo de que nunca llegue la solución de esta tormenta, de que no salga el sol y me tenga que quedar para siempre a oscuras, con la ropa empapada, con mi cuerpo goteando cada una de las gotas que han caído sobre mí haciéndome sentir dolor.

Cierro los ojos con la esperanza de que todo se trate de un mal sueño, pero cuando los abro me doy cuenta que nada ha cambiado, todo sigue igual de frío y revuelto. La única luz que alcanzo a ver es la de los relámpagos, el único sonido que escucho es el que ejercen los truenos, lo único que siento son las gotas de lluvia patinando a su antojo por todo mi cuerpo. Es en ese momento cuando me pongo a llorar y mis lágrimas hacen que todo empeore, ya que cada vez son más las gotas que caen sobre mí.

Mi fuerza se agota y caigo al vacío. Mis piernas se han cansado de sujetarme. Al caer, me doy cuenta de que he caído dentro de un charco de agua que se encontraba formado a centímetros de mí, así que me derrumbo por completo, ya que me doy cuenta de que no para de caer agua sobre mi vida.

Estoy tumbada en el suelo y las gotas no paran de caer. Siento dolor, porque ellas parecen puñales que se clavan sobre mí en el momento menos esperado. Ya no sabía que hacer. La vida me había apuñalado por la espalda.

Quiero rendirme, darlo todo por perdido y dejar que la lluvia se apodere de mí hasta llegar a hundirme, pero sé que tengo que luchar. Tengo la esperanza de ver la luz, porque después de cada tormenta siempre vuelve a brillar el sol, pero mi espera se hace eterna, así que me enfadé con el mundo. 

No quiero saber nada de la vida, evito pensar en el mundo y sé que con ello no voy a solucionar nada, pero es la única opción que tengo, solamente tengo la opción de olvidarme de todo y dejar que las horas pasen, sin dejar que la lluvia me llegue a hundir.

Estoy desesperada. Necesito gritar, pero no tengo voz suficiente para que se escuche mi sonido; quiero levantarme, pero no me queda fuerza para lograrlo; quiero huir de esta tormenta, pero no encuentro la salida. Ni siquiera sé por dónde he entrado.

Siento frío, soledad, tristeza, miedo, impotencia, desesperación, dolor y rabia. Parezco una imbécil incapaz de luchar y levantarme, pero sé que si me levanto volveré a caer, ya que me resbalaré sobre el suelo mojado.

Lo que más sentía era rabia, entonces los puños de mis manos se cerraron con mucha fuerza; mis dientes se presionaron y en mis ojos se formó una luz. Una luz que parecía fuego procedente de la rabia que sentía en mi interior. Con la luz de mis ojos pude contemplar que todo mi alrededor estaba más reluciente, parecía que la tormenta se había calmado, pero aún caían gotas de lluvia, aunque ya habían disminuido bastante su tamaño. Con el fuego de mi mirada pude prender fuego a la lluvia, ¡increíble! Todo aquello parecía un sueño y cerré los ojos, pero al abrirlos me di cuenta de que era la realidad, así que sonreí y entonces, amaneció por completo; el sol me saludaba por el este y brillaba como las estrellas que se despedían de mí en aquel instante; las nubes alcanzaron de nuevo su color blanco reluciente; los rayos del sol evaporaron las gotas de lluvia; el cielo volvió a estar despejado y en él solamente se veían pájaros volando en plena libertad, en dirección hacia ninguna parte, jugando a volar lo más alto posible, incluso por encima de los problemas; haciéndole cosquillas a las nubes y escondiéndose detrás de ellas, tan libres como el viento, tan felices como yo en aquel momento tan feliz, victorioso y soleado.



La única solución para mis problemas es una sonrisa, ya que llorar nunca me ha servido de nada.




viernes, 15 de junio de 2012

Un sueño dentro de otro.

Me he parado a pensar en el mundo que me rodea y me he dado cuenta de que todos los días vivo dentro del tiempo, pendiente del reloj; vivo escuchando ese continuo "tic-tac" que me indica que los segundos avanzan, que la vida pasa y no se puede detener ni un instante. Vivo con el tiempo pegado al cuerpo; por las mañanas me despierto con prisa, con miedo a que se me haga tarde, corriendo por toda mi casa como si de unas olimpiadas se tratase y siempre se me hace tarde, porque se me olvida mirar el reloj, se me olvida girar la cabeza y observar las agujas que, mientras se mueven, construyen mi destino. Se me hace tarde y tengo que dejar mi casa del revés, con todo tirado; el pijama encima de mi cama deshecha, la loza del desayuno sin fregar en la cocina que permanece sin recoger y el despertador tirado en el suelo de mi desordenada habitación.

Salgo de mi casa y, al mismo tiempo que el viento choca contra mi cara, mis pulmones respiran el aliento del amanecer; mis ojos permanecen cerrados, intentando dejar mi mente en blanco; mi cuerpo se detiene en el tiempo y, de repente, recuerdo que se me hace tarde, así que comienzo a caminar a un paso ligero, pero, en un instante, me vuelvo a perder en el tiempo; escucho el sonido de los pájaros que me transmiten tranquilidad, los gritos dulces del viento, el sonido de las nubes al rozar con el sol que, poco a poco, va despertando, iluminándose y creciendo por el este. Parece que llego a tocar el cielo con la punta de los dedos y todo gracias a los sonidos de la naturaleza. "Naturaleza", ¿qué demonios quiere decir esa palabra? Tal vez, la naturaleza sea todo aquello que se encuentra en un lugar que me lleva a un mundo distinto; un mundo de otro color, en otra dimensión, en el que no se escucha el reloj; un mundo en el que no existen las prisas, en el que me despierto con el canto de los pájaros y no con el ruidoso pitido del despertador. 

Sí, existen miles de palabras maravillosas para describir a la naturaleza, pero no tenía tiempo de seguir pensando en el tema, ya que recordé que se me hacía tarde para llegar a ninguna parte. No sabía hacia dónde caminaba exactamente, no sabía la hora exacta a la que tenía que llegar, pero corría por el simple hecho de hacer lo mismo que todas las personas, es decir, vivir de prisa y perdiendo el tiempo mientras intento detener a este mismo.

No entendía nada y, por muchas vueltas que le daba a mi cabeza, no encontraba ningún motivo para vivir con el reloj en la mano, corriendo y sintiendo miedo por llegar tarde a un lugar que ni siquiera sé dónde está ubicado, ni siquiera sé la hora exacta a la que tengo que llegar; pero seguía corriendo, sin detenerme.

El tiempo seguía pasando y todo seguía igual, nada había cambiado; yo seguía corriendo y pendiente del reloj, pero nunca llegaba a un destino exacto y mi cuerpo se encontraba sin fuerza, mis piernas sentían un ligero cosquilleo, un intenso dolor, un cansancio mortal. Mi garganta estaba seca y a gritos pedía un poco de agua, así que decidí parar de correr y comprar una botella de agua. Mientras la bebía, escuché el canto de los pájaros, entonces volví a entrar en el mundo de la naturaleza, el mundo que más me gustaba. Me quedé perpleja, porque comencé a ver imágenes increíbles. Aquellas imágenes eran relojes, relojes que se rompían en trozos mientras sus agujas salían disparadas hacia el infinito; eran unos grandes relojes que se acercaban a mí, pero cuando se encontraban a unos centímetros de mi cuerpo desaparecían, se deshacían y se transformaban en pájaros que rodeaban mi cabeza y bailaban al ritmo de su canto. Todo parecía increíble, al fin mi sueño se había logrado; todo era naturaleza, tranquilidad; al fin nadie vivía pendiente del tiempo; en ninguna parte se escuchaba el sonido del reloj; por fin podía vivir a mi ritmo y no al del reloj.

Yo permanecía sentada en el borde de una acera, enfrente del supermercado en el que compré la botella de agua. Permanecía allí, pasmada; parecía que se había plantado un fantasma ante mí, pero había sucedido algo mucho mejor; había sucedido un sueño que estaba intentando alcanzar desde hacía mucho tiempo, un sueño por el que luchaba mientras corría y era el de hacer desaparecer el tiempo. Lo veía como un sueño inalcanzable, pero sucedió en el momento menos esperado. Todo lo que tenía que hacer para cumplir el sueño de detener el tiempo era detenerme yo en él, ¡es increíble, pero cierto!

Comencé a reírme, porque había perdido el tiempo intentando llegar a tiempo, luchando contra él, pero viviendo pendiente del mismo. Y en el momento en el que me quise rendir fue cuando todo se hizo realidad, en el momento en el que me detuve y me olvidé del tiempo fue cuando este se detuvo y desapareció.

En el mundo que había aparecido ante mí habían muchas casas en las cuales se escuchaban el sonido de la radio, el de la televisión, el de la risa, el de las conversaciones en familia; se escuchaban sonidos muy agradables, varios sonidos distintos, menos el del reloj.

Por las mañanas, las familias se despertaban con el toque del viento contra la ventana o con el canto de los pájaros desde sus nidos, pero nunca con el pitido del despertador. 

Allí, en mi mundo hecho realidad, nadie corría, nadie sentía miedo de llegar tarde, nadie hacía una carrera por toda su casa antes de salir de esta, nadie dejaba todo tirado; ahora no existía el tiempo, pero había tiempo para todo.

Todo era tan increíble, que aún no me lo creía, pero cuando comencé a creérmelo sonó el despertador; era la hora de levantarse, correr por toda mi casa, dejar todo tirado y sentir miedo de llegar tarde.

Me dí cuenta de que todo había sido un sueño que contenía la mayor ilusión que intento alcanzar día a día. El mundo seguía igual y nada había cambiado. Todo mi alrededor seguía corriendo, viviendo todos los días el estrés de la repetitiva y cansina rutina. Todo el mundo seguía intentando aprovechar cada milésima de segundo, sin perder ni un instante.

Me derrumbé por completo y comencé a llorar mientras el sonido del "tic-tac" del reloj aumentaba dentro de mi cabeza, hasta llegar a soñar más fuerte que los latidos de mi corazón. Tuve que reconocer que es imposible vivir sin el maldito reloj, el reloj que muchas veces provoca el final de un sueño, pero la ilusión de comenzar otro. El reloj provoca el final de una historia, pero, a veces, el comienzo de otra; provoca tristezas, pero también alegrías.

El tiempo pasa y la vida se va acabando al mismo tiempo que yo voy recordando todo lo que he vivido. Nunca debo vivir de recuerdos, pero siempre debo vivir recordando todo lo que he vivido. Hoy, he decidido no perder el tiempo intentando detener al mismo, dado que sé que es imposible vivir sin un reloj a mano. El tiempo va a avanzando y me lleva entre sus brazos, enseñándome cosas nuevas día a día, haciéndome vivir historias, momentos y experiencias inolvidables. El tiempo hace que evolucione en la vida; él me ayuda a dejar una huella atrás cada día; hace que dé pasos hacia delante, que aprenda de mis errores y sobre todo, hace que mis ganas de vivir aumenten día a día, que me entren unas ganas inmensas de vivir, pero aprovechando cada segundo que el mundo me regala.

miércoles, 13 de junio de 2012

Demasiado tarde para retroceder.

Una tarde, estaba aburrida en casa y mi madre me propuso salir a dar una vuelta. Yo era una adolescente rebelde, de esas que no salen con sus padres porque sienten vergüenza, así que no acepté la respuesta y preferí quedarme en casa, mirando la televisión. Le dije a mi madre que saliese ella sola o que quedara con sus amigas, porque sabía perfectamente que yo no salía con ancianas pesadas, esa era la definición que tenía hacia mi madre. Ella no se asombró con mi respuesta, ya que está acostumbrada a escuchar mis bordes palabras hacia ella. No me dijo nada, solamente me miró con una mirada de miedo; parecía una mirada llena de dolor y tristeza. Cuando mi mirada se cruzó con la suya, pude contemplar el dolor que sentía todos los días de su vida, el sufrimiento por el cual yo le estaba haciendo pasar, entonces me paré a pensar en que, tal vez, si yo volviese a ser la niña que antes era, aquella que todos los días le decía un "te quiero, mamá", ella iba a ser más feliz. Mientras ella se preparaba para salir hacia ninguna parte, yo me dirigí a su cuarto e intenté pedirle disculpas por todo lo que le había hecho pasar, pero ella no me dejó hablar, me interrumpió desde el momento en el que escuchó mis pasos por el pasillo de mi casa.

Llegué a escuchar el sonido de su llanto, pero no quise acercarme a ella, ya que no quería verme. Me puse a llorar yo también, porque me sentía la peor persona del mundo; sentía que no valía para nada, excepto para hacer sufrir a los demás; sentí que estaba desaprovechando el tiempo, que estaba destrozando mi vida y la de mi madre. Pensé en todos los momentos de la infancia que viví con ella, los juegos a los que me enseñó a jugar, los besos que me dio cuando me desvelaba por las noches, los abrazos que me ofrecía cuando yo sentía frió, las sonrisas que me regaló sin motivos y entonces, me derrumbé por completo. Ella me enseñó a vivir, a dar los primeros pasos, ella me enseñó a crecer en la vida, me dio la mano para ayudarme a levantar cuando me caía; ella fue la única persona por la cual estoy en este mundo y se lo estoy pagando con discusiones diarias, con insultos, rebeldías y engaños. Sabía que todo tenia que cambiar, tenía que cambiar mi mentalidad cargada de ignorancia, pero no me atrevía a hacerlo. No me atrevía a pararme enfrente de mi madre, mirarla a la cara y decirle que la quiero, que es la persona más importante en mi vida; no me atrevía a pedirle perdón por todo lo el dolor que le he hecho sentir.

Escuché el golpe de la puerta, golpe que me hacía saber que mi madre había salido y yo ni siquiera sabía hacia dónde iba, no sabía si saldría sola o en compañía. Ni siquiera me dio tiempo de decirle lo que sentía en aquel momento; de decirle que necesitaba hablar con ella, porque me sentía muy arrepentida por todo lo que le había hecho vivir en mi etapa de adolescencia.

Me puse en pie y enfrente de mí encontré un espejo. Me quedé perpleja y en mi cabeza se formó un huracán. Empecé a recordar todo lo que ha vivido mi madre, todo lo que ha luchado por sacarme adelante. Ella ha intentado ayudarme a no cometer los mismos errores que ella, a no dejar que alguien decida por mí como hicieron con ella. A ella la violaron y de esa violación aparecí yo. Sé que mi madre podría haberme dejado en un contenedor de basura, ya que yo era una bastarda; yo era un bebé aparecido de la nada, un bebé sin padre. Pero, a pesar de todo, mi madre tuvo el valor de aceptarme, cuidarme y sacarme adelante ella sola, sin nadie más, porque ni siquiera su familia le ayudó. Ella fue una mujer con un pasado muy duro, fue una joven muy loca, tuvo problemas con las drogas y fue ahí cuando se quedó sola, cuando toda mi familia le abandonó, pero siempre le quedaba yo, para calmar su soledad.

Yo la quería mucho, siempre hacía lo imposible por ella, pero había algo que no me gustaba y era que no sabía nada de mi padre. Todos los días esperaba a mi padre, pero no aparecía. Hasta que llegó un momento en el que mi madre tuvo valor para decirme que yo no tenía padre, que solamente era producto de un abuso sexual y no de un profundo amor como la mayoría de los nacimientos.

A partir de ese punto fue cuando comenzó mi cambio. Fue ese punto cuando mi madre empezó a sentir dolor, a tenerme miedo y eso era lo que me hacía sentir segura, eso me hacía tener valor para seguir así, ya que sabía que la que mandaba era yo, porque ella me temía.

Comencé a llorar y las lágrimas empapaban toda mi cara. Me aparté del espejo y decidí llamar a mi madre por teléfono. Necesitaba contarle que, por fin, había decidido cambiar, abrir los ojos y darme cuenta de que una madre es lo mayor que se puede tener en la vida, pero no obtuve respuesta; su teléfono no se encontraba disponible.

Esperé un rato y la volví a llamar por teléfono, pero seguía sin disponibilidad. Estaba preocupada y no sabía que hacer, así que me senté en el salón a ver la televisión e intenté tranquilizarme. Para ello, intenté pensar en que ella estaría bien, en un lugar seguro, pero sin cobertura y por eso no conseguía ponerme en contacto con ella.

La televisión no me entretenía; no encontraba nada que me interesara de verdad, pero decidí dejar el canal de las noticias, entonces emitieron las noticias de última hora.

Hubo un incendio en un Bar de Sevilla un niño desapareció en Barcelona y una mujer había muerto debido a un suicidio en una calle desconocida de Madrid. Una mujer, un suicidio y en Madrid. Por mi mente se pasó la idea de que mi madre se había suicidado, pero no quise aceptarla. No quise aceptar que mi madre había muerto, que me había quedado sola y con la conciencia cargada, dado que yo era la única culpable de la muerte de mi madre. Efectivamente, aquella era la realidad. Fue mi madre la que se suicidó, la que prefirió acabar con su vida, antes de seguir viviendo conmigo. Mi madre se había ido y no pude despedirme de ella, no pude sentarme a su lado y decirle que iba a cambiar, que iba a volver a ser la niña que le decía un "te quiero" todos los días, la que le acompañaba a todas partes. Me quedé con las ganas de gritar palabras de cariño y no insultos; me quedé con las ganas de ese beso de buenas noches que ella me daba siempre; con las ganas de ese abrazo cuando un abrigo no era suficiente para calmar mi frío.

Era mi madre, la mujer que me había dado la vida y yo se la había quitado. Todo parecía imposible, pero era la cruda realidad, entonces me di cuenta de que el tiempo pasa demasiado rápido, no hay tiempo para retroceder. Debo pensar antes de actuar, porque puede que después sea demasiado tarde. Me di cuenta de que me había quedado sola y los últimos recuerdos que tenía de mi madre eran los momentos de discusión.

Pasé dos años sin hacer nada, aburrida en casa y sin tener a nadie que me propusiese salir a la calle. No hacía nada, excepto llorar. Quise llorar hasta quedarme sin lágrimas, hasta morirme de dolor, pero reflexioné y pensé que, alomejor, debía de seguir adelante; debía de seguir adelante intentando olvidar el pasado; olvidando todos los errores que cometí y aprendiendo de ellos. Echaba mucho de menos a mi madre, echaba de menos su sonrisa cuando me miraba, sonrisa que me motivaba para vivir. Sí, la echaba bastante de menos, pero ahora me tocaba vivir lo mismo que ella vivió: la soledad. Entonces fue ahí cuando pude darme cuenta de lo que sufrió mi madre cuando no tenía a nadie a su alrededor, me dí cuenta de que sus consejos me los daba por las malas experiencias que ella había vivido. Ella quería lo mejor para mí, pero yo me empeñé en pensar que sus consejos no me servirían de nada, en que ella solamente era una mala persona que quería destruir mi vida de la manera en la que ella lo hizo con la suya, pero todos mis pensamientos eran erróneos, porque lo único que quería mi madre era enseñarme a vivir; enseñarme a centrar la cabeza, a aprovechar el tiempo y a no destruir mi futuro de la manera en la que ella lo hizo.

Fui una estúpida, no supe valorar lo que tenía y ahora lo he perdido, pero he seguido adelante gracias a los consejos de mi madre. Ella un día me dijo que de errores se aprendía y yo, con todo esto que ha pasado, he aprendido a valorar lo que tengo. Con esto he aprendido a expresar lo que siento en el mismo momento en el que lo siento, porque puede que se acabe el tiempo y no pueda expresarlo. He aprendido que los padres siempre están ahí, en los buenos y en los malos momentos.

Los padres son las únicas personas que estarán a  tu lado cuando todo el mundo se haya ido; los que te apoyarán y te ayudarán a crecer, a madurar y a reflexionar. Los padres son los que soportarán todos tus errores y te ayudarán a aprender de ellos. Son las únicas personas que siempre te abrazarán en los meses de invierno y te abanicarán en verano. Ellos te besarán por las noches, te despertarán con una sonrisa por las mañanas. Los padres trabajarán para sacarte adelante, te darán consejos que, por muy estúpidos que puedan llegar a resultar, son consejos muy buenos, consejos que vienen de malas experiencias, así que siempre, todas las personas, debemos de seguir los consejos que nuestros padres nos dan, porque ellos solamente buscan lo mejor para sus hijos. Ellos nunca quieren molestarnos, solamente desean que sus hijos crezcan y puedan sentir un gran orgullo de sus padres; que puedan decir que gracias a sus padres han podido vivir, que los padres fueron las personas que te hicieron abrir los ojos y darte cuenta de que, a veces, es demasiado tarde para retroceder.

viernes, 8 de junio de 2012

He aprendido a aprovechar el tiempo, pero no quiero vivir pendiente del continuo "tic-tac" del reloj; simplemente, quiero disfrutar cada segundo de vida, cada momento vivido, cada sonrisa expresada. Voy a vivir como yo quiero, no dejaré que nadie se interponga en mi vida. Yo construiré mi camino y me marcaré una meta a la que llegaré, pase lo que pase, llegaré a todo lo que me proponga y no dejaré de luchar por ello. Nadie me va a frenar, nadie pondrá fin a mis pasos, ninguna amistad será capaz de cambiarme y, una vez más, digo que seré como yo quiera ser, no como los demás me piden que sea y, en este caso, quiero llegar a ser alguien en la vida, porque no quiero acabar sin estudios, no quiero tirar mi vida por borda y, en un mañana, no quiero depender de mis padres, no quiero tenerlo todo a mi alcance sin haber hecho el más mínimo esfuerzo, porque nunca me ha gustado conseguir todo lo que quiero sin antes haber luchado, además, siempre les he dicho a mis padres que no me den todo lo que quiero, que no me den nada que no merezca y así lo han hecho siempre. Yo no soy una niña que pide hoy y lo tiene mañana gracias a el esfuerzo de sus padres. Yo sé escuchar un "no" como respuesta, porque sé que hay momentos en los que debo escucharlo, pero sé que también llegará el momento de escuchar una voz en mi cabeza que me diga que "sí", entonces, será ahí cuando comience mi lucha. Mis deseos los conseguiré con mi esfuerzo y cuando los alcance sentiré una sensación de victoria, un gran orgullo de mí misma, en cambio, si me lo dan todo hecho me sentiría rara, me sentiría como una persona incapaz de luchar, una persona que se rinde sin antes haberlo intentado, por eso quiero ser lo que soy y puede que sea poca cosa, pero lucho por lo que deseo, me esfuerzo día a día para intentar superarme a mi misma, porque yo no quiero superar a nadie, no me quiero sentir superior a los demás, ya que se rumorea que todas las personas somos iguales, aunque, a veces, no sé si creerme ese rumor, porque la mayoría del mundo no se lo cree y piensa que existen las clases sociales.

Yo no soy superior a nadie, pero me quiero superar a mí misma, quiero aprender a crecer y alcanzar lo que deseo por mí misma. Nunca he sido una niña caprichosa, soy muy conformista para muchas cosas, pero demasiado exigente para otras, es decir, sé conformarme con todo lo que tengo, pero siempre encuentro la necesidad de pedir más, por eso me obligo a luchar, me exijo luchar por lo que deseo, aunque pueda ser feliz sin la necesidad de tener todo aquello que desee. Sé que es imposible tenerlo todo, pero no lo pido todo, solamente quiero lo que me merezco, quiero todo aquello que merezca la pena, quiero conseguir un mérito gracias a una lucha.

Puede que me equivoque, puede que me preocupe demasiado por mi futuro, que esté demasiada centrada en el día de mañana, que no disfrute lo suficiente del día a día, porque me paso mucho tiempo pensando en lo que será de mí en un mañana; dedico demasiado tiempo intentando construir un buen futuro. Tal vez, haya perdido tiempo preocupándome por las críticas y reconozco que siento dolor, reconozco que me llego a ofender con la menor de las críticas y, a veces, he sentido tanto dolor que me he planteado cambiar, he llegado a decir que ser la persona que soy no merece la pena. He pasado demasiadas tardes sola en casa, llorando por ser la niña que soy, recordando cada insulto que mi mente no es capaz de olvidar. He malgastado demasiado tiempo llorando por no ser igual que el resto de las personas de mi edad, pero luego me he parado a pensar en que ser rebelde con la gente que más me quiere, no estudiar, salir de fiesta, tener novio y creer que con eso lo tendré todo el día de mañana, no merece la pena, así que no quiero cambiar y agradezco tener el cerebro que tengo, porque no sabría que hacer si tuviese el cerebro de los adolescentes de mi edad, ya que no le encuentro sentido a nada de lo que se encuentra depositado dentro de él. El cerebro de un adolescente está lleno de fantasía, de ignorancia. Ese tipo de cerebro tiene los ojos demasiado cerrados y me daría miedo tener todo eso dentro de mi cabeza.

He tomado la decisión de no cambiar. No quiero volver a preocuparme por críticas sin sentido, no quiero llorar por sentir esa sensación de que me apartan del resto de la multitud. Existe la posibilidad de que sea diferente a las personas de mi edad, pero soy igual que ellas, aunque con un poco más de neuronas, con un poco más de valor para reaccionar y pensar en mi futuro, con un poco más de fuerza para no dejarme llevar, para ser la persona que yo quiera ser.

Sé que nadie me conoce, al igual que yo tampoco conozco a nadie, ya que aquí, en el mundo, nadie conoce a nadie, porque todas las personas tenemos una personalidad muy profunda, un interior que nadie conoce y, a veces, pensamos que saber el nombre de una persona implica conocerla, pero nada es así, dado que algunas personas actuamos de una manera de la que no somos, porque sentimos miedo de vivir como nosotros queremos, de expresar la personalidad que de verdad tenemos.

Lo único que puedo decir, es que siempre debemos de expresar lo que de verdad somos. No debemos de sentir miedo, ni vergüenza de ser lo que somos, porque cada uno es de una manera distinta; todas las personas tenemos nuestra forma de ser, de actuar, de pensar; todas tenemos defectos y virtudes, pero tenemos que aprender a aceptar lo que somos. Dejemos de intentar cambiar nuestra personalidad, no busquemos ser igual que alguien; aceptemos lo que somos y no lo que nunca seremos; no vivamos preocupados por lo que puedan pensar de nosotros; expresemos lo que sentimos sin miedo a recibir unos malos resultados, porque la vida sigue y no debemos de ver un mal momento como una tormenta eterna; no perdamos el tiempo llorando por haber vivido un mal pasado, porque sabemos que podemos huir del pasado, pero del tiempo no, así que aprovechemos el momento; soñemos sin límites y luchemos por alcanzar nuestros sueños; vivamos el presente e intentemos construir un futuro feliz, pero de la manera en la que nosotros queremos, no en la que el mundo decida.

martes, 5 de junio de 2012

El sueño de construir un mundo gratis.

Quiero aprender a construir un mundo y hacer que este en el que todos vivimos desaparezca, porque este mundo cada día es más injusto. En este mundo ha demasiados problemas, hay muchas personas pasando hambre, mientras que existen otras a las que le sobra la comida; hay niños deseando tener un colegio para poder estudiar, en cambio, hay otros que tienen colegio y harían lo imposible para no acudir a él. Este mundo no me gusta, yo quiero un mundo mejor; un mundo en el que todas las personas podamos llegar a ser felices, en el que no exista el dolor, en el que todas las personas podamos sonreír, quiero un mundo en el que no exista el maldito dinero, porque es él el que causa la mayoría de los problemas, por culpa del dinero llegan las guerras, las crisis, los recortes, las lágrimas, el dolor, el sufrimiento, el trabajo; por culpa del dinero hay personas que duermen encima de cartones y eso me parece muy injusto y me siento mal cuando duermo, porque sé que tengo una cama, una almohada y una manta, cuando sé que hay personas que están durmiendo encima de la acera de una calle, con la cabeza fundada en los chicles que hay pegados al suelo, tapadas con unos cartones encontrados en la basura. Nunca he entendido nada de este mundo, no entiendo por qué necesitamos billetes y monedas para poder vivir, no entiendo por qué todo se basa en el dinero, por qué las personas que no tienen dinero no pueden vivir igual que el resto del mundo que sí lo tiene. El mundo no es capaz de darse cuenta de que por culpa del dinero hay miles de personas sufriendo, sin casa, sin comida, luchando por su vida, soñando con una moneda que caiga sobre sus manos. El dinero causa robos, los robos piden una justicia, la justicia siempre es injusta, las injusticias causan conflictos y los conflictos causan problemas. Todo es una cadena que se forma por culpa del dinero, una cadena innecesaria, una cadena que se podría evitar, pero el mundo ha decidido que debe de ser así, por eso las personas lo único que pedimos es dinero, no paramos de comparar lotería con la esperanza de ganar dinero, vivimos pendientes del dinero, trabajamos para ganar dinero, todo el día andamos pendientes de las facturas, del sueldo, de los gastos, de los precios, pero no nos damos cuenta de que el dinero no lo es todo, no nos damos cuenta de que existen personas que no tienen nada, ni si quiera dinero, pero aún así pueden sonreír, aunque les cuesta hacerlo, pero sonríen y esa es la auténtica felicidad, la que se consigue sin tener nada.

Yo nunca he pensado que con dinero podría ser feliz, porque soy más feliz sin él, ya que tengo amigos, tengo familia, tengo salud, tengo comida, puedo estudiar y tengo vida, así que con esto lo tengo todo, con esto puedo ser feliz y quiero construir un mundo en el que no exista la pobreza, en el que no exista el famoso dinero, en el que todas las personas podamos tener casa, casas con luces de colores, luces que transmitan la felicidad que se siente al saber que vivir es gratis, quiero que no se trabaje, porque no hace falta el dinero, ya que en mi mundo todo será gratis, en mi mundo iremos a las tiendas y podremos salir de ellas sin la necesidad de haber sacado la cartera del bolso, en mi mundo se pagará con sonrisas, porque esa será la norma más importante, la de sonreír, dado que lo más bonito que puede haber es una sonrisa. Quiero que en mi mundo nadie sienta miedo de vivir, porque sin el dinero nadie temerá a la vida. Podremos salir a la calle siempre que queramos, no hará falta tener la cartera llena de billetes, no hará falta escuchar el sonido de las monedas saltando en el bolso.

En mi mundo, quiero que aprendamos a ser felices sin la necesidad de tener la cartera llena.


miércoles, 30 de mayo de 2012

La historia de Sol-edad.

Me llamo Soledad, y mi afición es mirar el sol, sí, has leído bien, esa es mi afición. Me encanta mirar el sol, porque él siempre me hace ver todo con claridad, es él el que me acompaña todos los días, el que se cuela por la ventana de mi cuarto y le da luz a la misma, le da luz a mi vida, por eso le aprecio tanto, porque sin él mi vida estaría demasiado oscura, todo sería de color negro y detesto ese color, porque es el color del miedo, el color que, cuando lo miro, hace que recuerde todos los malos momentos, el negro es el color de la soledad, es mi peor enemigo, es el que hace que tropiece cuando me intento levantar a mitad de la noche para ir al servicio, es el que no me deja ver, por eso no me gusta el negro, pero con el sol me puedo olvidar de ese color, aunque por las noches todo cambie, por las noches vuelve el negro y yo vuelvo a sentir miedo, a tropezarme, a sentirme sola, a recordar los malos momentos, a no poder ver nada de lo que me rodea y es ahí cuando me dirijo hacia la ventana de mi cuarto, intentando encontrar el sol por algún rincón, pero es imposible. Por las noches, estoy segura de que todo el mundo siente el mismo miedo que yo, porque sin el sol nada es lo mismo, sin el sol la vida parece una película de terror, por eso sentimos miedo de salir a la calle cuando es de noche, ya que sabemos que el cielo estará oscuro, parecerá una pesadilla sin final, todo lo veremos borroso y oscuro. Por las noches, duermo con la esperanza de despertarme por la mañana y ver el sol asomado a mi ventana, intentando entrar de nuevo a mi vida, sonriéndome, expresándome que no sienta miedo, porque él ya está aquí para protegerme, para hacerme ver todo con claridad.

Es el sol, mi mejor amigo, el que pensé que nunca me fallaría, pero estaba equivocada, porque, después de haber pasado mucho tiempo al lado de mi ventana, hoy me he despertado y no estaba ahí. No me lo podía creer e intenté encontrarlo por cualquier lugar. Me dirigí al balcón de mi casa, abrí la puerta que daba hacia la calle, miré por todas las ventanas posibles, abrí todos los armarios, los cajones, miré debajo de todas las mesas, detrás de los muebles, encendí la televisión, e incluso abrí el frigorífico y la puerta del horno de la cocina, pero nada tuvo mérito, el sol me había fallado y lo tenía que reconocer. Parecía increíble, pero era la realidad. Hasta mi mejor amigo, el amigo con el que contaba para todo, el que pensé que estaría a mi lado siempre, el que le daba luz y sentido a mi vida, me había abandonado, entonces todo se volvió oscuro, me sentía asustada y sola, escuchaba ruidos imposibles de describir, mi cuerpo temblaba esperando lo peor. Y de repente, sonó el teléfono; no sabía que hacer, mis pies temblaban demasiado y apenas me dejaban caminar, mis ojos no veían nada, todo estaba negro. Después de haber tropezado varias veces, logré llegar hasta el teléfono, entonces alcé mi mano, lo descolgué y me lo llevé al oído. No me hablaba nadie, solamente se escuchaba un sonido desagradable, parecía el sonido de la lluvia. Comencé a llorar, mis lágrimas mojaban mi cara como las gotas de lluvia mojaban mi vida en ese mismo instante, mis ojos comenzaron a verlo todo borroso como estaba mi vida ahora mismo, me sentía sola, porque así es como me había dejado el sol, sola y, también, decepcionada. Pensé que, alomejor, debía salir a la calle para animarme un poco e intentar olvidarme de todo lo que estaba ocurriendo, así que cogí un abrigo y abrí la puerta de la calle para salir de casa, pero, de repente, comenzó a llover.

Me derrumbé por completo, porque una vez más, tuve que escuchar el ruido de la lluvia. Me detuve en la entrada de mi casa y las gotas de lluvia llegaron a mojarme, pero no tenía fuerzas para entrar en casa, así que decidí vivir bajo la lluvia, sin paraguas, sin sol, con el cielo de color negro, con el miedo que sentía al verlo todo oscuro y, sobretodo, con la soledad.

A pesar de todo, nunca me dí por vencida. Luché por seguir adelante y sabía que tenía que hacerlo sin mi mejor amigo, sin el sol. Me sentía decepcionada, pero ese no era motivo para darlo todo pro perdido. Había perdido un gran amigo, pero la vida tenía que continuar, así que logré hacerlo sin el sol y aprendí que no me puedo fiar de nadie, porque en los momentos menos esperados me puedo quedar sola. Aprendí que no existe nadie capaz de estar a mi lado siempre, dándole luz a mi vida todos los días y haciendo que no sienta miedo. Nadie estará a mi lado para siempre, ni siquiera mi mejor amigo. También aprendí que siempre llegará el momento en el que la soledad sea mi única compañía, por eso he decidido que será ella mi mejor amiga, porque es la soledad lo único que voy a tener cuando no tenga a nadie a mi lado, será ella en la que me apoyaré cuando todos mis mejores amigos se hayan ido. Sé que será la soledad la que estará a mi lado en los peores momentos y sé que me hará sentir sola, pero, alomejor, estar sola es lo mejor. Y es que, nada es para siempre; las amistades, tampoco.


martes, 29 de mayo de 2012

Ya nada volverá a ser como antes.

Por pedir, pido que vuelvas a ser la niña que antes eras, aquella que tenía la cabeza centrada, la que se centraba en sus estudios y pasaba de los demás, la que no se sentía la mejor, solamente, por haber bebido alcohol, por haber ido a una fiesta, o por haber estado con miles de chicos a la vez. Por pedir, pido que todo vuelva a ser como antes, porque me da pena verte tan descentrada, pero yo no puedo hacer nada, ya que para ti yo ya no soy nadie en tu vida, así que no me preocuparé en ayudarte, dado que cada vez que lo he intentado me has insultado, me has dicho que soy la rara, la empollona, e incluso me has dicho que soy una "parada". No te voy a negar que me estás haciendo daño, porque he llegado a llorar por ti, he llegado a llorar porque siento impotencia al ver que no sé qué hacer, no sé si es mejor dejar que nuestra amistad acabe, o intentar solucionarlo todo. La primera opción es imposible, porque nuestra amistad no funcionará nunca más, ya que ahora somos totalmente diferentes, pero no he sido yo la que ha cambiado. Yo no he sido la que ha decidido dejar de lado a una amiga, la que utiliza a las personas por interés, la que ha decidido pasar de los estudios, la que se siente feliz, únicamente, por haber estado con miles de chicos a la vez. Yo no soy esa, porque yo nunca te he dejado de lado, al contrario, he sido tan tonta que he estado a tu lado siempre, incluso cuando no te lo merecías. Yo no te he utilizado, en cambio, tú si lo has hecho conmigo. Me has utilizado y luego, me has tirado como si tirases un papel a la papelera. Yo nunca he pasado de los estudios y tú lo estás haciendo, aunque no te das cuenta, pero cuando abras los ojos, tal vez, ya sea tarde para retroceder, así que tú sabrás lo que haces, yo ya me he cansado de estar detrás de ti, intentando ayudarte, dándote consejos que te entraban por un oído y te salían por el otro, me he cansado de sentirme utilizada, así que cada una por su camino, supongo que así lo quiso el destino.

Nunca olvidaré lo que viví a tu lado, porque nuestros momentos serán inolvidables, nuestros momentos se convertían en carcajadas y ahora se han convertido en unos simples recuerdos, con lágrimas, porque, cada vez que recuerdo todo lo que hemos vivido, lloro. Cada vez que me acuerdo de todo lo que superamos juntas, de la niña que antes eras, de lo que significabas para mí y de lo que yo significaba para ti, rompo a llorar, porque sé que todo esto ya no volverá y me da pena, pero las cosas siempre tienen que cambiar de lugar, así que ha llegado el momento del desorden, de cambiar las cosas de sitio, de olvidarnos la una de la otra, de romper aquella promesa que un día hicimos, la que decía "siempre, para siempre". Ha llegado la hora de ser compañeras, pero nunca amigas.

Por otra parte, cuando te digo que has cambiado dices que es mentira, pero no te das cuenta de que no soy la única que se ha dado cuenta de tu cambio. Personas que apenas te conocen han notado que ya no eres la misma. Por favor, párate a pensar y date cuenta de que ser así, no te llevará a ninguna parte, porque lo único que estás logrando es perder amistades, aunque a ti eso no te importa, dado que ahora tienes a tu amiga, la que te hizo cambiar, la amiga por la que has decido dejarme de lado, pero no te preocupes, no me importa, no necesito a alguien como tú para ser feliz, ya que tengo amistades mejores que la tuya, tengo amigas mucho mejores que tú y olvida todo eso que te dije un día, olvida el momento en el que te dije que eras la mejor amiga que se puede tener, cuando te dije siempre estaría a tu lado, cuando te dije que eras la única persona que me entendía, olvida todos los "te quiero", olvida esas sonrisas que te regalé cuando no sabía que decirte, porque tenía miedo de hablar. Olvida todo lo que hice por ti, olvida todos los trabajos del instituto que tuve que hacer sola, todos los momentos en los que te necesité y no estuviste ahí, todas las lágrimas que derramé por tu culpa. Olvídalo todo, olvídame a mí, porque yo me olvidaré de ti y así, las dos seremos felices.

Aún me cuesta creerme esta situación y, a veces, me pellizco para intentar descubrir que solamente se trata de una pesadilla, pero me he dado cuenta de que esta es la realidad, la cruda realidad. Te he perdido, porque yo lo he querido, porque sé que es lo mejor para mí. Y me has perdido, porque tú lo has querido.

lunes, 28 de mayo de 2012

Quédate conmigo.

Perdón si no supe decir que lo eras todo para mí, perdón por el dolor. Perdona cada lágrima, yo sé que no merezco más, pero si no te tengo aquí, no sé vivir. Quédate conmigo, no te vayas, perdóname si no supe amarte, amor, no era mío el corazón. Quédate conmigo, si no estás no sale el sol. Ya no hay recuerdos del ayer, sólo las horas en tu piel, amándote. Quédate conmigo, no te vayas, perdóname si no supe amarte, amor, no era mío el corazón. Quédate conmigo, si no estás no sale el sol. Y ahora que te veo marchar sé que no te voy a olvidar. 


viernes, 25 de mayo de 2012

Si se apaga, se volverá a cargar.

La solución de mis problemas es tirarme al suelo, ponerme los cascos, encender la radio, poner mi canción preferida, llorar mientras la escucho y reír mientras la canto. Puedo pasarme la tarde entera escuchando música, no me importa no hacer nada, porque la música es la única que siempre logra encontrar la solución de mis problemas, la música hace que mi cabeza imagine que todo es perfecto, entonces es ahí cuando me siento feliz y cuando pienso que todo anda bien, pero, a veces, la radio se tiene que quedar sin batería y es ahí cuando me quedo sin saber que hacer, es en ese momento cuando vuelvo a la realidad  y me doy cuenta de que todo anda mal, no encuentro ninguna solución para mis problemas e intento cantar mi canción, pero no tengo música y tampoco me queda voz para que se llegue a escuchar mi sonido, entonces me derrumbo, no sé que hacer. No tengo música, pero sigo en el suelo, sigo sola en mi habitación, sin luz, veo todo oscuro, igual que mi vida en ese momento. Escucho el silencio y es él el que me hace daño, es el silencio el que siempre me lo grita todo, el que me hace recordar los malos momentos y el que no me deja dormir, porque también hace que mi mente no se calle. Mi mente se pelea con el silencio, cada vez gritan más alto y yo no puedo aguantar tanto ruido, así que decido cerrar los ojos, apretar fuerte mis manos contra mi cabeza e intentar dormir, pero así tampoco lo consigo, porque mis manos notan unos latidos muy fuertes, unos latidos que no sé de donde salen, pero laten muy rápido. Parecen unos latidos muy nerviosos, unos latidos confusos y llenos de dolor. Sigo sin saber de donde salen esos malditos latidos, pero los sigo escuchando, sintiendo e intentando averiguar su origen y, cuando estaba a punto de rendirme, me dí cuenta de que esos latidos salían de mi corazón.

Parecía que mi corazón estaba pidiendo a gritos un poco de música, pero mi radio seguía sin batería, así que comencé a llorar y me abracé a la almohada que se encontraba asfixiada debajo de mi cabeza. Pasé horas encerrada, sola, a oscuras, sin música, peleándome con el silencio e intentando lograr que mi mente se quedara sin decir nada, pero no lo conseguí, así que pensé que, tal vez, quedarse tumbada en el suelo toda la tarde no tendría sentido, tal vez, debía levantarme sin necesidad de tener música en mis oídos. También pensé que, si no me levantaba, iba a ser imposible cargar la radio y eso significaba no poder volver a escuchar música, así que, débilmente, me levanté, me dirigí al cajón en el que guardo todos las cosas más importantes, lo abrí y al ver lo que había allí comencé a reírme, porque pude resolver todos mis problemas de golpe, me dí cuenta de que haberme quedado tumbada y haber perdido todo aquel tiempo, no había merecido la pena, porque lo único que tenía que hacer era levantarme, abrir aquel cajón y coger el cargador de la radio, para así poder volver a escuchar música.

La vida es como una radio, siempre emite los sonidos más bonitos, nuestras canciones preferidas, siempre nos hace vivir y recordar momentos preciosos, pero llega un momento en el que la batería está apunto de acabarse y la radio se apaga, entonces es ahí cuando llegan los problemas, cuando no sabemos que hacer, pero no debemos quedarnos tumbados en el suelo, no debemos rendirnos y darlo todo por perdido, lo único que tenemos que hacer es levantarnos, abrir el cajón en el que guardamos el cargador de la radio y hacer que esta recupere de nuevo su batería, de este modo podremos volver a ser felices, no desperdiciaremos más tiempo encerrados en nuestra habitación esperando a que los problemas los arrastre el viento como un trozo de papel. Lo veremos todo con claridad y si la radio se vuelve a apagar, nos levantaremos y la volveremos a cargar. Karina.

jueves, 24 de mayo de 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

Buscando una sonrisa, mi sonrisa.

Lo único que pido, es que todo vuelva a la normalidad, por favor. No puedo seguir así, necesito encontrar mi sonrisa, encontrar una solución y, sobretodo, luchar. Aún no entiendo nada, no sé lo que me hizo llegar a pensar en todo esto, no sé por qué estoy llorando, no sé por qué no puedo reír, no sé por qué todo está al revés. Siento miedo y estoy llorando. No puedo soportarlo más, necesito una solución, pero ese es el problema, que no la encuentro.

martes, 22 de mayo de 2012

I feel alone.

Hoy es uno de esos días en los que me siento una auténtica mierda, siento que lo único que hago es cometer errores y vivo con el miedo de volver a equivocarme una y otra vez. Hoy es cuando me ha tocado llorar, cuando he sentido que no le importo a NADIE, cuando he vuelto a caer y, otra vez, estoy sola, sin saber que hacer, sin saber que hago aquí, entre tanta gente. Sé que sobro, solamente soy un estorbo y me he dado cuenta de que aquí no pinto nada, solamente me utilizan y me vuelven a tirar, aquí siempre he sido la mala y me estoy cansando de tener que vivir la misma mierda todos los días, de tener que escuchar cosas que nunca fueron verdad, de que me definan como alguien que no soy, estoy cansada de escuchar mentiras, de tener que callarme, de intentar sonreír, de aparentar que estoy bien, estoy harta de todo y, ahora, lo que más deseo es poder desaparecer, porque sé que sin mí todo sería mucho mejor. Nadie sabe escucharme y nadie me escucha, no le importo a nadie y a mí me importa demasiada gente, saben recordarme mis errores, pero no mis méritos, saben hacerme caer, pero no me ayudan a levantar, han sabido estar conmigo en los buenos momentos, pero en los malos se han ido. ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Molestar? Pues sí, seguro que eso es lo más probable, seguro que yo solamente sé molestar, seguro que no saben como soy, porque no soy nadie, seguro que al verme se alejan de mí, porque soy la rara, la aburrida y la sosa, pero ni siquiera saben como soy, nadie lo sabe, porque nadie se ha acercado a mí para descubrir como soy realmente, nadie ha sido capaz de ver con sus propios ojos la persona que de verdad soy y no la que DICEN que soy. Me hace mucho daño saber que siempre son las mismas personas las que ni siquiera saben mi historia, pero se la inventan, las que no conocen mis derrotas y critican mis victorias, las que conocen mis errores, pero no conocen los motivos por los cuales tuve que equivocarme, siempre son las mismas personas las que hablan mal de mí, pero únicamente cuando estoy de espalda, porque cuando me doy la vuelta todo es normal, cuando me doy la vuelta todo el mundo me quiere, cuando estoy cerca es cuando me dicen que valgo mucho para todos, pero todo son mentiras, porque, desde el momento en el que me alejo, me he dado cuenta de que siempre dicen que soy la mala, la que se mete con todo el mundo, la aburrida que nunca se le ve por las fiestas, la sosa que sabe lo que es estar enamorada, pero no habla con ningún chico. Aún no entiendo por qué se tienen que meter en mi vida, si ni siquiera saben nada de ella, por qué hablan de mí sin conocerme. Saber mi nombre, no implica conocerme, así que dejen de inventarse historias, dejen de juzgarme, de meterse conmigo y de intentar hacerme daño, porque estoy MUY HARTA de aguantar, de sonreír, de sentir miedo y no poder hacer nada. Ya hace mucho tiempo que me he dado cuenta de las cosas, sé quiénes son las personas que de verdad me quieren y, la verdad, es que no son más de cinco. Sé quiénes son las personas que de verdad han estado a mi lado en todos los momentos y no solamente en los buenos, sé las personas que me han hecho sonreír cuando lo único que quería era llorar y, esas personas, son por las que he decidido luchar, porque por ellas si merece la pena intentarlo, ellas son las personas que no me conocen, pero tampoco se inventan mi forma de ser, esas personas son por las que daría la vida, esas personas son mis únicos amigos, los demás son compañeros, o tal vez, enemigos.

Puede que, para muchos o para pocos, yo sea una sosa, pero mis motivos tendré. Y es que prefiero ser sosa, antes de dejar que jueguen con mi corazón de la manera en la que lo están haciendo la mayoría de las chicas de mi edad. Prefiero ser una aburrida por no ir a la fiestas, antes de tener que ir a ellas y darme cuenta de la cruda realidad, de tener que ver a miles de jóvenes que no saben ni lo que hacen, porque están totalmente borrachos y, lo peor, es que así se creen que son mejores que los demás y a mí eso me da mucha pena, así que prefiero quedarme en casa y ordenar mi cuarto y, también, mi cabeza. Puede que no sea nadie, que esté sola, que no le importe a nadie, pero a pesar de todo, no cambiaré, porque la gente que me sabe querer, también sabe aceptar lo que soy.

Paso de todo, a partir de ahora seré quien yo quiera ser, no me dejaré llevar por lo que me digan, aprenderé de mis errores y seguiré adelante, pero siempre con una sonrisa. Haré mi vida, pero la haré YO y nadie más. A veces, me duele ser capaz de darme cuenta de las cosas. A veces, quiero ser la niña que un día fui, la niña que solamente quería jugar, la que pensaba que la amistad existía, la niña que el único dolor que sentía era el de la herida que se había hecho corriendo en el parque. No quiero crecer y tengo miedo de hacerlo, porque el tiempo me hace ver la realidad y, la verdad, es que prefiero no saber nada de ella, ya que cada vez que conozco algo más de ella, siempre sufro y no quiero sufrir, solamente quiero sonreír e intentar ser feliz con lo que soy y no con lo que nunca fui.







lunes, 21 de mayo de 2012

Adolfo Cabrales Mato♥.

Adolfo Cabrales Mato, al que conocen como "Fito", es el cantante que ha hecho que me de cuenta de muchas cosas, gracias a sus letras he sido capaz de reflexionar, gracias a sus metáforas me he dado cuenta de como es la vida. Solamente él me ha hecho llorar con su música, tal vez de tristeza o tal vez de alegría, pero de ambas maneras adoro a este chico, porque es el sonido de su guitarra el que alegra mis peores días, es su voz la que me hace volar a un mundo en el que todo es perfecto. Solamente él sabe hacer de la vida una canción, él es el que sabe cantar mi vida, es mi cantante preferido desde hace ya muchos años y esto no va a cambiar, porque una de las cosas que más me gusta de su música, es que mis problemas se solucionan cuando pongo sus canciones a todo volumen.

Fito es un ejemplo de que los sueños se pueden hacer realidad, porque me leído la historia en la que cuenta todo sobre su vida y viendo como fue esta, nunca imaginé que llegaría a ser lo que es ahora: alguien pequeño, pero a la vez tan grande, porque es pequeño de estatura, pero gigante de corazón, dado que, escuchando como canta, he podido darme cuenta de que su corazón no le cabe en el pecho, él pone el alma en cada una de sus canciones, sus letras son sus historias. Si no vive, no canta y si no canta, no vive.

"Yo soy mi pasado, mi presente y mi futuro. Soy las canciones que he escrito, los sitios en los que he tocado, lo que he aprendido en la calle, los amigos que me he encontrado. Yo soy lo que era y soy todo lo que me pasa. Soy sincero en lo que canto y en lo que escribo, porque estoy en cada letra que me has oído cantar. Cada día juego a hacer canciones y verso a verso construyo mi destino. Porque lo que más quiero en la vida es mi familia y mi banda de rock'n'roll. Soy Adolfo Cabrales, aunque todo el mundo me llama "Fito"... ¿Qué Fito? El de Fitipaldis, claro." Adolfo Cabrales Mato.
































No voy a sentirme mal si algo no me sale bien.

Supongo que todo esto que hoy ocurre a mi alrededor se debe a un solo motivo: es LUNES. Pero si no es así, no me preocuparé, no voy a sentirme mal si algo no me sale bien, he aprendido a derrapar y a chocar con la pared.


Cogiste el pie cuando te dí la mano.

Sé que algo no va bien, las cosas han cambiado entre nosotras, esta amistad cada vez va a menos y me doy cuenta día a día. Siempre me has tenido para todo, siempre intento estar a tu lado para todo, mientras que tú solamente apareces en los momentos de risa, pero cuando te necesito de verdad nunca has estado aquí, aquí conmigo. En los peores momentos, cuando te cuento mis problemas, tú nunca has tenido nada que decirme, siempre te has quedado callada, no has sido capaz de apoyarme o decirme que todo se va a solucionar y eso me hace ver que me quieres, únicamente, para pasártelo bien y, darme cuenta de esto me empieza a doler, me duele saber que, después de tantos años de amistad, nunca hemos sido amigas, solamente hemos llegado a ser compañeras.

Siempre me han dicho que me quieres cuando te interesa y yo nunca me lo he querido creer, porque eras mi mejor amiga, lo eras todo para mí, pensaba que yo era la única que te conocía realmente, que nadie te conocía tanto como yo, pero me he dado cuenta de que soy yo la que menos te conoce. Pensaba que eras diferente, pensaba que estarías siempre a mi lado y no sólo en los buenos momentos, pensaba que nunca me ibas a dejar de lado cuando tenías a más amigas alrededor, pero mis pensamientos eran erróneos, estaba totalmente equivocada contigo. Nunca has estado a mi lado, siempre me has dejado sola y yo como una tonta te he seguido el juego, he intentado no molestarme cuando veía que te ibas y me dejabas atrás, he intentado pensar que lo haces sin darte cuenta, pero no me termino de convencer, porque sé que las cosas son así; sé que no te importo, nunca te he importado.

Yo me he tragado tus problemas, te he intentado ayudar, te he dado un abrazo cuando lo has necesitado, he estado a tu lado cuando nadie lo ha hecho, te he defendido incluso cuando sentía miedo de hacerlo, te he dicho que sí cuando lo que más quería era decirte que no, me he callado para no discutir,  pero sé que todo esto no te importa y prefieres irte con tu amiguita, la amiguita que tienes ahora, por la que has decidido dejarme sola, la amiga con la que puedes mantener conversaciones que conmigo nunca mantuviste, la amiga con la que puedes reírte de mí, criticarme e inventarte cosas, pero no sabes decirle lo que soy, porque para ti no soy nada.

Por otra parte, quiero recordar que me has dicho que soy una sosa, porque siempre he pasado de los niñatos de nuestra edad, pero deseo que te pares a pensar y te preguntes si de verdad merece la pena romper tu corazón con catorce años y digo romper, porque los chicos a esta edad no saben ni lo que hacen, manejan a las chicas a su antojo, nosotras como idiotas nos dejamos llevar y todo por nuestro corazón, por creernos que somos grandes, simplemente, por tener novio, pero yo no soy así y si no te gusta, no me importa, no cambiaré y quiero que te des cuenta de una vez de que yo seré como quiera ser, no como tú quieres que sea. 

Si quieres tener novio, tenlo. Si quieres irte de mi lado, vete. Si quieres cambiar, cambia. Si quieres sentirte "guay" emborrachándote, emborráchate. Si quieres tirar tu vida por la borda, tírala, porque ya me he cansado de ayudarte a que abras los ojos, me he cansado de aguantar tus tonterías, de escuchar los nombres de los chicos con los que te has ido, de que me claves puñales por la espalda, de que me quieras por interés, de tener que dejarme manejar por ti, en general, me he cansado de ti.

Ojalá supieras que he llegado a llorar por ti y lo que he sufrido cuando sabía que tú estabas sufriendo, pero ahora me arrepiento, me arrepiento de haber llorado por alguien que no merece ni mis lágrimas. Ya no seré tan tonta, ahora me preocuparé por las personas que de verdad lo merecen y no perderé la sonrisa por alguien como tú, nunca estaré triste por ti, porque ya no me importas, excepto en los buenos momentos, ahí si me importas, al igual que te importo yo a ti. Contigo haré lo que tú has hecho conmigo.

Deseo que vuelvas a ser la misma de antes, la niña que yo conocí, la niña que sabía ser amiga de sus amigas,  aquella niña simpática y no la rebelde que ahora conozco, la niña que le gustaba estudiar para sacar buenas notas y ahora no quiere estudiar para sentirse "guay".

En fin, supongo que ya no puedo hacer nada, mis palabras nunca te han servido, por eso me he rendido, lo he dado todo pro perdido. Nuestra amistad nunca ha significado nada, así que, ¿para qué seguir así?, ¿para qué seguir preocupándome por ti, cuando sé que ni siquiera te importo? Seguir sufriendo por alguien que no quiere abrir los ojos, preocuparme por alguien que pensaba que era mi amiga, pero en realidad sé que no lo es, seguir así, no merece la pena, así que adiós. Siempre seremos compañeras de clase, pero nunca amigas. Tu juego de intentar manejarme ha terminado. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Tengo el defecto de sonreír.

Soy una persona como otra cualquiera, no me gusta ser diferente, pero tampoco me gusta ser igual, por eso he decidido ser yo, ser quien de verdad quiero ser y ya no me importa lo que los demás quieran pensar, porque yo soy la que más me conozco, nadie sabe como soy realmente, así que no me preocupan las opiniones o las críticas. La gente sabe mi nombre, pero no mi historia. Saben lo que tengo, pero pocas personas saben lo que un día perdí. Critican mis victorias, pero no conocen mis derrotas. Nadie sabe como soy, pero sé que muchas personas hablan mal de mí. Dicen que me lo tomo todo a la broma, pero no saben que a mí me preocupan demasiadas cosas, más de las que de verdad tendrían que preocuparme y el hecho de que sonría no significa que sea feliz, significa que no quiero mostrar como me siento realmente, significa que prefiero luchar por sonreír, antes que darme por vencida y tener que llorar. Siempre he tenido una sonrisa junto a mí y nunca la voy a perder, no me importa lo que me quieran decir, porque me he acostumbrado a las críticas y estas ya no me afectan. 

Tal vez, sonreír sea uno de mis defectos, pero no lo quiero cambiar, porque gracias a mi sonrisa he sido capaz de saltar barreras que veía imposibles de superar, con una sonrisa he sido capaz de alcanzar muchas metas que nunca imaginé llegar a ganar. Con mi sonrisa he sido capaz de olvidarme del mundo que me rodea, de los problemas que día a día intentan derrumbarme, de lo que un día perdí, de las cicatrices que me dejó marcadas el pasado, de todas las veces que he caído, de la soledad que he sentido. Con mi sonrisa he podido olvidarme de este absurdo día a día, de las noches que pasé llorando y nadie estaba a mi lado, de aquella despedida que tanto me ha llegado a doler, de todos los malos momentos que un día tuve que vivir. Han sido tantas cosas las que he superado gracias a mi sonrisa y, la verdad, es que nunca voy a cambiar, siempre seré la niña que soy ahora, esta que está aquí, la niña que ha sufrido un pasado doloroso, la que intenta aparentar que tiene un presente feliz y la que quiere construir un futuro uniendo lo mejor de su pasado y de su presente. Soy la niña a la que le han hecho daño, pero nadie se ha dado cuenta, porque solo ha sido capaz de sonreír, soy la niña imperfecta, pero no busca la perfección, no me molestaré en encontrarla, porque sé que no existe. Soy la niña a la que siempre le han preguntado "¿No te duelen las mejillas de tanto sonreír?" Y yo nunca he contestado a esa pregunta, porque nunca he sabido exactamente la respuesta. No sonrío porque sea feliz, no sonrío porque me lo tome todo a la broma, no sonrío porque nada me preocupe, no sonrío porque no tenga problemas. ¿Por qué demonios nunca he podido dejar de sonreír? ¿Será un defecto? No lo sé, nunca me he preocupado en encontrar la respuesta y nunca lo haré, así que cuando me vuelvan a hacer esa misma pregunta, yo solamente seré capaz de sonreír y así me pasaré el resto de mi vida, estoy segura. :)

jueves, 17 de mayo de 2012

Me dí cuenta tarde que les perdí, por pensar que les tenía.

No puedo soportarlo más, cada día noto que la distancia está destrozando nuestra amistad, la amistad que un día prometimos cuidar, la amistad que dijimos que sería para siempre. Cuando me tuve que ir me prometieron que nunca me iban a olvidar, pero nada de esas palabras fueron verdad, también me dijeron que la distancia no nos iba a separar, pero me mintieron, porque ahora me ven y parece que soy una desconocida, parece que no me conocen de nada y no se dan cuenta de que crecimos juntos, que nos conocemos de toda una vida y cada día me cuesta más estar sin ustedes. No saben como me siento por no tenerles a mi lado, no saben las lágrimas que he derramado al recordar todos nuestros momentos, al saber que ya no les importo, que entre ustedes ya sobro y esto me empieza a doler, porque cada día veo como nuestra amistad desaparece, veo como ustedes tienen la oportunidad de seguir unidos, mientras que yo me tuve que separar, pero no fue mi culpa y lo saben perfectamente, aunque supongo que aún no son capaces de entenderlo, no son capaces de entender que yo no me fui porque quise, yo me fui porque era mi obligación, no pude hacer nada para evitarlo, así que no digan que no luché por salvar nuestra amistad, porque si no luché es porque no tuve tiempo y cuando me dí cuenta ya era demasiado tarde, ya todo había cambiado y nos separaban unos estúpidos kilómetros, kilómetros que han destrozado nuestra amistad.

Ojalá puedan sentir lo mismo que yo siento ahora mismo y también lo que un día sentí cuando tuve que quedarme sola, cuando tuve que perder a todos y cada uno de mis amigos, aún no son capaces de darse cuenta de que la soledad siempre duele, pero no lo saben porque nunca la han sentido, en cambio yo sí, yo he vivido la soledad que no son capaces de imaginar, yo me tuve que quedar sola, tuve que acabar una vida para acostumbrarme a otra, no podía luchar porque estaba sola, caí y no me pude levantar porque estaba sola, la soledad es algo que no le deseo a nadie. Supongo que lo pasado, pasado está y eso es lo que formamos ahora, un pasado que no puedo sacar de mi presente y que también formará parte de mi futuro.

Me duele saber que esto ha acabado aquí, que todo se ha convertido en un triste pasado, que los alegres momentos que vivimos juntos se han convertido en lágrimas porque sé que solamente son unos malditos recuerdos y ya estoy harta de tantos recuerdos, yo necesito realidades, necesito vivir nuevos momentos con ustedes, mis amigos que sé que nunca podré recuperar, porque me han querido olvidar y aún no entiendo por qué, no entiendo como nuestras conversaciones de cinco horas pasaron a ser de cinco minutos, no entiendo por qué nuestras risas se han convertido en lágrimas, por qué nuestra amistad se ha convertido en un pasado, por qué todo ha tenido que acabar así, así de triste, porque ya ni siquiera nos saludamos y cuando nos vemos por la calle evitamos cruzarnos o giramos la cabeza hacia el otro lado. Cuando me fui pensé que nada iba a cambiar, que íbamos a seguir viéndonos aunque no iba a ser en el colegio, pensé que nada nos iba a separar, que nuestra amistad sería infinita a pesar de los kilómetros y pensé que siempre seríamos grandes amigos, pero reconozco que me equivoqué, que todo eran mentiras y más mentiras, que las promesas que hicimos no valieron de nada, que las palabras "no te preocupes, siempre seremos amigos" se las ha llevado el viento, la verdad, es que ahora me he dado cuenta de que nada puede ser para siempre, nada es eterno, todo tiene un final, así que nuestra amistad también. Hasta aquí hemos llegado, no hace falta que se preocupen cuando me ven por la calle, no se molesten en saludarme, porque sé que ya soy un estorbo entre ustedes y me he dado cuenta tarde, pero ahora ya lo sé todo, ya sé que no significo nada en sus vidas, que me he convertido en una extraña, pero bueno, supongo que la distancia hace el olvido, aunque yo no soy como ustedes, yo no les he olvidado, porque yo sí dije la verdad, yo dije que nunca me iba a olvidar de ustedes, que siempre iban a ser lo mejor que me había pasado en la vida, que los mejores momentos, sin duda, los viví junto a ustedes, que a pesar de la distancia iba a seguir hablando con ustedes y así lo he hecho y lo haré siempre, porque pueden creer lo que les de la gana, pero siempre diré lo que un día les dije, siempre voy a tenerles cariño como el primer día y pueden pensar lo que quieran, nada que salga de sus bocas me lo voy a creer, porque todo son mentiras, nada de lo que digan me va a ofender y no intenten hacerme daño, porque no lo van a conseguir, dado que son unas simples mentiras con piernas, así que yo las mentiras no me las creo. Sé que van a construir un futuro sin mí, pero también sé que recordarán un pasado conmigo. Yo construiré un futuro, pero no voy a decir que no van a estar en él, porque cada paso que dé sé que ustedes vendrán conmigo, no a mi lado, pero sí en mi corazón, porque no le guardo rencor a nadie y mucho menos a unos amigos que crecieron junto a mí, yo no soy como ustedes, yo no dejo de lado a una amiga únicamente porque la vida quiso separarla de mi lado, yo siempre recuerdo a todas y cada una de las personas que pasan por mi vida y las que más recuerdo, sobretodo, son las que sé que han sido importantes. Antes estaba segura de que formé una gran parte de sus vidas, pero ahora esa seguridad se ha convertido en una duda, ahora dudo si de verdad un día llegué a ser importante para ustedes, porque parece que no fui nadie, pero ya me da igual, ya no me importa lo que quieran pensar, decir u opinar sobre mí, no me importa que me olviden, yo ahora tengo muchísimos amigos, amigos de verdad, amigos con los que aprenderé a vivir sin la necesidad de necesitarles a ustedes. Ahora tengo amigos con los que no compartí una infancia, pero sí una adolescencia, amigos que me quieren y me lo han demostrado, amigos que me hacen promesas y saben cumplirlas, amigos a los que no les importa lo que haya vivido sin ellos, sino lo que me queda por vivir junto a ellos, amigos que están conmigo en los buenos y en los malos momentos y no solamente en los momentos de risa, porque ellos saben secar mis lágrimas, saben cuando necesito una sonrisa y cuando necesito un hombro para llorar, ellos, mis amigos hablan conmigo como si me conocieran de toda la vida, a ellos no les importa que haya llegado tarde a sus vidas, en cambio, a ustedes les molesta que me haya ido, pero yo no me he ido, yo simplemente me he cambié de colegio, pero dije que siempre iba a estar con ustedes y ahora no se dan cuenta de que han sido ustedes los que han decidido irse, ahora he sido yo la que me he arrastrado para que esta amistad no se acabe, yo he sido la que me he callado para no terminar esta gran amistad, pero ya me he cansado de tanto silencio, ya me he hartado de aguantar excusas incoherentes para no hablar unos simples minutos. Me he cansado de luchar por nuestra amistad, mientras que ustedes no mueven un dedo por ella y dejan que esto se acabe, así que muy bien, supongo que así lo han querido, aquí acaba nuestra amistad, ahora seré yo la que no va a mover un dedo, ahora será cuando ustedes se arrepientan y me vengan suplicando como siempre lo hacen cada vez que se equivocan, pero ya no me creeré más promesas, no perdonaré más errores, porque ya no les necesito y me duele saberlo, pero puedo decir que soy feliz sin tenerles a mi lado, ya no necesito creerme tantas mentiras. Sé que cuando digo la verdad a la cara, siempre se enfadan conmigo, pero ya no me importa, pueden irse enfadados, aunque yo jamás me enfadaré con ustedes, yo no me voy enfadada, yo me voy con una sonrisa, porque sé que he finalizado una historia, pero también sé que comenzaré otra mejor y sin ustedes en mi mente, pero sí en mi corazón. No imaginaba que nuestra amistad iba a tener un final así, pensaba que ni siquiera iba a finalizar, pero así es la vida, siempre sorprendiendo con las cosas menos esperadas.

No no les voy a desear el mal, ni tampoco tengo la necesidad de intentar ofender con insultos, yo no le deseo el mal a nadie, ni si quiera a las personas que estoy segura que me lo han deseado a mí, pero yo no soy así, yo quiero lo mejor para todos, también para ustedes y no me importa el daño que me hayan hecho, porque no fue culpa de ustedes, fue mi culpa por no haberme dado cuenta de las personas que realmente son, pero al fin he abierto los ojos, he visto la realidad y me he dado cuenta de que con ustedes solamente perdí el tiempo, mi lucha por intentar no perder nuestra amistad no tuvo sentido, ustedes se reían de mí al mismo tiempo que yo estaba llorando por ustedes.

Me hicieron mucho daño, pero ya no sentiré más dolor, esta diversión que ustedes encontraban mientras me clavaban puñales por la espalda ha terminado, este juego de contar mentiras ha llegado a su final, ya no podrán jugar conmigo y mucho menos con mi corazón, ya no me creeré ni una sola palabra más, ya no me dejaré llevar por la pena o por el miedo, he dado más oportunidades de las que de verdad se merecen y ya no tendrán ni una más, así que sean felices sin mí, porque yo también lo seré sin ustedes. Y ahora me paro a pensar y me arrepiento de haber sido tan tonta, de haber estado llorando todos los días por ustedes, de haber hecho lo imposible para evitar alejarme, de haber dejado que sus mentiras borraran mi sonrisa, de haber pasado tardes enteras en mi cuarto derramando lágrimas porque necesitaba estar junto a ustedes, de haberles echado tanto de menos cuando ustedes ni siquiera pensaban en mí.

La historia que vivimos juntos siempre me hace llorar, porque todo esto me duele, me duele muchísimo y me faltan palabras para expresar lo que ahora mismo siento, porque siento tantas cosas a la vez y a la vez no siento nada, siento que esto se acaba, pero sé que nunca tendrá un final, sé que en el fondo, en el fondo más hondo, seguiremos siendo amigos, porque sé que ustedes no quieren tragarse el orgullo y aceptar que yo no tuve la culpa de haberme tenido que ir. Llevo esperando demasiado tiempo a que acepten que nuestros cuerpos están separados, pero nuestros corazones no y esta espera se hace eterna, así que supongo que nunca llegará ese momento, nunca aceptarán que me tuve que ir por las circunstancias en las que mi familia se encontraba y no porque quise, pero, en fin... Ustedes siempre pensarán lo que quieran, así que no tengo nada más que decir, solamente, les deseo lo mejor y ojalá no les pase nunca esto que me tuvo que pasar a mí, porque puedo asegurar que duele y si algún día les pasa lo mismo será ahí cuando me entiendan, cuando comprendan mi dolor y cuando se arrepientan de haber actuado de la manera que lo han hecho.

Sé que lo que voy a decir ahora no me lo van a creer, pero no me importa y tengo que decir que a ustedes siempre les querré mucho, les tengo mucho cariño, no quiero olvidarme de ustedes y aunque quiera sé que no lo voy a lograr, porque mi mente nunca puede parar de pensar en cada uno de vuestros nombres.

Mi vida tiene que continuar y si tengo que hacerlo sin ustedes, lo haré. Lucharé por seguir adelante, porque nunca me rendiré y mucho menos por personas así, no merece la pena rendirme por personas a las que ni siquiera les importo, por personas por las que fui utilizada, por las que me manejaron a su antojo y yo como una idiota me dejé llevar y al final ha sido a mí a la que le ha tocado sentirse mal sin motivos, pero ya no voy a llorar, porque sé que a los amigos que de verdad me quieren no les gusta que pierda mi sonrisa, así que adiós, mucha suerte en todo y espero que reflexionen, maduren un poco, se den cuenta de las cosas y sean capaces de tragarse el orgullo, no se preocupen, el orgullo no engorda, aunque ahora ya no sirve de nada tragárselo, porque soy yo la que ya no se quiere tragar vuestro perdón y mucho menos, vuestras mentiras.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Necesito encontrar mi sonrisa.

Siempre llega el día en el que las cosas se cambian de lugar, en el que solamente siento ganas de llorar, pero sé que debo luchar, por eso no me quiero derrumbar, únicamente quiero y necesito sonreír, porque una sonrisa hace que me sienta más feliz y aunque ahora mismo esté llorando, sé que luego podré reír, porque pienso que no merezco estar así, aunque supongo que la vida tiene que tener momentos buenos y malos, si no fuese así, la vida sería perfecta y todo sería demasiado fácil de conseguir, pero aunque sea difícil yo voy a sonreír, porque nadie merece mis lágrimas y quien las merezca no me hará llorar. Sé que la gente que me quiere no le gusta que pierda mi sonrisa, por eso he decidido, una vez más, dejar las lágrimas atrás y comenzar a luchar para así poder solucionar los problemas que ahora me intentan derrumbar, pero no lo lograrán. Y si un día quiero llorar, debo de encontrar buenos motivos para hacerlo, porque llorar sin motivos no tiene sentido. Desde ahora y para siempre prometo no volver a sufrir, solamente voy a sonreír y a intentar ser feliz, aunque sé que hoy precisamente he llorado, pero ha sido porque me he despistado y me he olvidado de olvidar los problemas que me impiden sonreír, pero mañana podré volver a reír y con mi sonrisa voy a intentar ser feliz.














lunes, 14 de mayo de 2012

Cerca del final, donde todo empieza.



Déjate llevar si el alma te lleva. Duele el corazón cuando te lo dejas cerca del final, donde todo empieza.

Porque todo empieza cerca del final.

jueves, 10 de mayo de 2012

A veces, las pequeñas cosas se convierten en las más grandes.

La vida debería tener un botón; un botón de pausa que al apretarlo, haga que todo se congele y se detenga. Haga que nos quedemos estancados en esos momentos que nos hacen felices, en esos momentos que para nosotros son únicos; los que realmente merecen la pena. Pero sabemos que en la realidad no existe ese botón, por eso debemos disfrutar de esos momentos al máximo, porque si se van, ya no volverán. Así que sonríe y disfruta de los mejores momentos que la vida te regala y por muy pequeños que puedan llegar a ser algunos, disfrútalos con la misma felicidad, porque a veces las pequeñas cosas se convierten en las más grandes.